Esta es otra de esas historias que nos gusta comentar en clase: resulta que, en el año 2000, Netflix no era la plataforma de streaming que conocemos hoy. Era simplemente un pequeño servicio de alquiler de DVD por correo que todavía luchaba por ser rentable.
(Por cierto, quizá nunca te hayas parado a pensar qué significa exactamente Netflix: net hace referencia a Internet y flix es una adaptación fonética de flicks, plural de flick, un término coloquial que utilizan en Estados Unidos para referirse a las películas).
En aquel momento, la solución para Netflix parecía pasar por una alianza con el gigante del sector: Blockbuster.
Reed Hastings, CEO de Netflix, les hizo esta propuesta: Netflix se encargaría del negocio online, mientras que Blockbuster seguiría gestionando sus miles de tiendas físicas. Juntas, ambas compañías podrían construir un negocio mucho más fuerte.
Pero, ¿cuánto creía Netflix que valía su empresa entonces? Su respuesta fue: 50 millones de dólares.
Según cuenta Marc Randolph, cofundador de Netflix, en el mismo instante en que se pronunció esa cifra en la reunión, la delegación de Netflix vio cómo el CEO de Blockbuster hacía un enorme esfuerzo por contener la risa.
La respuesta de Blockbuster fue un rotundo no, ni de broma.
Visto con la perspectiva que da el tiempo, esta oportunidad perdida parece casi increíble. Hoy Netflix vale cientos de miles de millones de dólares, mientras que Blockbuster desapareció pocos años después.
Esta historia es un ejemplo clásico de exceso de complacencia y de una dolorosa miopía ante los cambios que se estaban produciendo. Al final, el streaming terminó haciendo que negocio de los videoclubs quedara obsoleto.
Andy Grove, histórico CEO de Intel, resumió esta idea con una frase que sigue siendo muy citada:
Success breeds complacency. Complacency breeds failure.
El éxito genera complacencia. La complacencia conduce al fracaso.

Cuando una empresa lleva años funcionando bien, es fácil pensar que las cosas seguirán igual. Sin embargo, los mercados cambian constantemente (en inglés hablamos de market shifts), aparecen nuevas tecnologías (emerging technologies), los hábitos de los consumidores (consumer behaviour) evolucionan y surgen nuevos competidores (disruptors) capaces de transformar por completo un sector.
A veces, el mayor riesgo es pensar que no hace falta cambiar nada. Así que aprovecha este septiembre para hacer esos cambios que necesitas. Y, si podemos ayudarte con tu formación en idiomas, estaremos encantadísimas de ayudarte.

El último Blockbuster del mundo está en Bend, Oregón. ¿Recuerdas el mítico Be kind, rewind? Si devolvías una cinta sin rebobinar, en muchos Blockbuster te caía un recargo. Había que ser cívico y rebobinar. Qué entrañable.