
Imagina que una empresa invierte años en desarrollar un producto que consigue que hacer repostería en casa sea facilísimo. Y, sin embargo, las ventas no acaban de arrancar.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió a la marca Betty Crocker, perteneciente a General Mills, cuando lanzó, a finales de los años cuarenta, sus cajitas con preparados para bizcochos.
La mezcla era muy sencilla: bastaba con añadir agua, mezclar y meter el molde en el horno. Sobre el papel parecía el producto perfecto.
Pero, como decíamos antes, las ventas fueron decepcionantes al principio (sales were initially disappointing, que diríamos en inglés).
Tras investigar qué estaba ocurriendo, la empresa descubrió algo sorprendente: muchas mujeres sentían que estaban haciendo trampas (women felt like they were cheating by using them!).
El preparado hacía que proceso fuese tan rematadamente sencillo que las mujeres que lo utilizaban tenían la sensación de que el mérito no era suyo. No tenían la sensación de que realmente hubieran cocinado ellas el pastel.
La solución fue tan simple como brillante: General Mills eliminó el huevo en polvo de la mezcla y añadió la indicación de que se añadieran huevos frescos.
El efecto fue inmediato: aunque el esfuerzo adicional de añadir huevos frescos a la mezcla era mínimo, ese pequeño gesto hacía que la experiencia pareciera mucho más auténtica y satisfactoria.
Más de setenta años después, la mayoría de los preparados para bizcochos siguen pidiéndonos que añadamos huevos (o leche fresca) 😅
Esta historia suele utilizarse como ejemplo de que no siempre buscamos la máxima comodidad. También queremos sentir que hemos contribuido al resultado.
En otras palabras, la mejor solución no siempre es la que elimina todo el esfuerzo. A veces, dejar que los usuarios participen un poco hace que la experiencia resulte mucho más valiosa.
Aprovechamos esta historia tan curiosa para recordaros que en inglés, cuando comparamos preferencias, usamos la fórmula prefer doing A + TO + doing B.
- Do you prefer chopping vegetables yourself to buying pre-cut ones?
- Do you prefer writing your own emails to using AI?
- Do you prefer dyeing your hair at home to going to the hairdresser’s?
- Do you prefer using the self-checkout to checking out with a person?

Una última curiosidad: hay dos tartas clásicas de la repostería americana con unos nombres muy ilustrativos, son el devil’s food cake y el angel’s food cake. El devil’s food cake es un pastel de pecaminoso chocolate denso y el angel’s food cake es más ligero, aireado y angelical. ¿Lo sabíais? 🍰