Vivimos un momento curioso. Nunca habíamos tenido acceso a tanta información, y sin embargo, cada vez nos cuesta más confiar en ella.
Este corto lo refleja perfectamente: más que debatir sobre lo que ocurre, en nada acabaremos discutiendo sobre si lo que estamos viendo es real o generado por inteligencia artificial.
…That’s AI, man… That ain’t real.
It’s rotting our brains.
Enough. Is this what we’ve come to… that we can’t enjoy real talent anymore?
Look, it’s got six fingers!
Told you. AI, man…
Y es que la inteligencia artificial está cada vez más presente en nuestro día a día. Tweets, correos electrónicos, informes, propuestas, posts de LinkedIn. Contenido que, en muchos casos, está ya siendo generado, parcial o totalmente, por IA.
¿Cómo de fácil es detectar contenido generado por IA?
Seguramente pronto no habrá un método 100 % fiable. Sin embargo, a día de hoy, hay ciertos indicadores, como las estructuras simétricas del tipo it’s not X, but Y… o el uso del guion largo, em dash en inglés, (—), que algunos ya evitan casi por completo para no levantar sospechas.
Si trabajas en un entorno donde la comunicación en inglés es clave, no renuncies a expresarte de forma natural, más allá de respuestas genéricas, excesivamente pulidas y artificiales.