David Marquet, capitán retirado de la Marina estadounidense, tiene una historia profesional fascinante.
Fue asignado de forma inesperada al mando del USS Santa Fe, un submarino nuclear con el dudoso honor de ser el peor en rendimiento de toda la flota.
A los pocos días de asumir el mando, organizó un ejercicio para comprobar cómo respondía su tripulación ante una situación de emergencia. Durante la simulación, dio una orden imposible de ejecutar: ese submarino simplemente no contaba con esa función. Su segundo oficial repitió la orden sin dudar, y el marinero al timón, confundido, confirmó que no podía cumplirla. En ese momento, Marquet comprendió que tenía una tripulación entrenada para obedecer, no para pensar.
Sin poder cambiar de barco ni de equipo, entendió que lo único que podía cambiar era su enfoque de liderazgo. Renunció al control total y comenzó a transferir autoridad hacia abajo, permitiendo que quienes tenían la información tomaran decisiones dentro de límites claros. Así, pasó de un modelo líder-seguidor a un modelo líder-líder.
El resultado fue extraordinario: el Santa Fe se convirtió en el mejor submarino de la flota, con la mayor tasa de retención y promoción de oficiales a puestos de mando.
Simon Sinek resume así el mensaje principal de Marquet:
Las personas de arriba tienen la autoridad, pero las de abajo tienen la información. No se trata de empujar la información hacia arriba, sino de bajar la autoridad para que la gente pueda actuar.
Interesante, ¿verdad?
Si quieres saber más, no te pierdas sus libros Turn the Ship Around! y Leadership is Language, donde David Marquet comparte las lecciones aprendidas a bordo del Santa Fe y muestra cómo el lenguaje y la confianza pueden transformar equipos que siguen instrucciones en equipos más felices, que piensan y deciden por sí mismos.
